sábado, 9 de junio de 2007

La condición humana: 10 horas del mejor cine (anti)bélico

Las últimas imágenes de La condición humana (una obra maestra de Masaki Kobayashi que dura casi 10 horas y que, sin duda, hay que ver del tirón) encierran la idea de desesperación y fatalismo que embarga todo el metraje. Kaji, antaño un pacifista convencido, vaga entre las nieves de quién-sabe-dónde llamando a su mujer poco antes de una muerte anunciada. Esta obra maestra, repito, transcurre entre los años 1943-45: primero en un campo de prisioneros japonés, luego en los campos de entrenamiento de reclutas, en el frente contra los soviéticos, en los bosques y las estepas de Manchuria y en China Continental.
Pueblos y aldeas, ejércitos de todas las banderas, oficiales, comandantes, generales, cabos, mujeres y niños, ancianos, soldados veteranos y pipiolos deslumbrados: aquí nadie se salva. La crítica al ejército (de cualquier parte, aunque el japonés se lleva la palma) no es dura, sino feroz, salvaje. No hay resquicio aquí para el reencuentro o la redención, porque (pese a los ecos) esto no es Eastwood ni Minghella (Kubrick sí que la vio y revió). El melodrama épico de las dos primeras partes suena a David Lean, pero la sensación de haber contemplado una guerra y no una película se aleja del esteticismo del británico.
Algunos me dijeron que Cartas desde Iwo Jima (otra obra maestra, dicho sea de paso) era una película muy dura. Sin embargo, allí parecía haber hombres: en Kobayashi la degradación moral y física es tal que sólo hay sitio para el ganado.

La condición humana está disponible en DVD, en un pack con siete discos gracias a Notro Films y Versus Entertainment.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¿Que hay q verla del tírón?! ¡¿en 10 horas sin parar ni para hacer viajes a la nevera ni para ir al servicio?! Tu lo q quieres es acabar con tus lectores!!! jajaja

M.M. dijo...

No hombre, para tomar algo o ir al servicio sin problemas. Me refiero a que debería verse en el mismo día, sin sueños de por medio. La continuidad de las tres partes y la concepción original unitaria de la peli son importantes en ese sentido, y además son 10 horas de placer para el cinéfago, no de sufrimiento, jeje.
1 abrazo!!!

Anónimo dijo...

jaja, ya hombre, yo no he dicho q fuera un sufrimiento; un tío q se traga la primera temporada de heroes enterita está hecho a prueba de torturas cinéfagas, puedo tragarme prácticamente cualquier cosa y tu lo sabes... Me refería simplemente a q los q tenemos una vejiga con capacidad inferior a 30 litros necesitamos ir al servicio varias veces al día, no solo al levantarnos o al acostarnos, q aunqe tu no t lo creas no se trata de algo psicológico!!! jajaja

Anónimo dijo...

yo la vi en tres dias y no perdió su valor...

Zeami dijo...

Esta película denuncia el centro del nacionalismo japonés: un coktail de confucionismo, sintoísmo, budismo, bushido, e intereses económicos, por los que Japón invadió Manchuria y el Sureste asiático para transmitirles unos valores "superiores". Por supuesto, superiores a los del colonialismo occidental. Esta actitud de fraguó con la connivencia de monjes budistas e intelectuales como D. T. Suzuki. Kobayashi filma la novela de Gomikawa Jumpei de forma magistral e impactante.